domingo, 20 de julio de 2008

GUIONES ¡OTRA VEZ NO, FLORENCIO! & MI TIO

GUIONES ¡OTRA VEZ NO, FLORENCIO! & MI TIO

¡OTRA VEZ NO, FLORENCIO! ®

ESC.1 – CASA DE CAROL: CALLE Y JARDÍN LATERAL – EXTERIOR / DÍA

La casa está ubicada en un barrio suburbano de alto nivel económico. En la calle hay estacionados vehículos de una filmación: film-trucks, motor-home, generador, micro, etc. El paso está cortado al tránsito en ambas esquinas. Personal cinematográfico dedicado a sus funciones se distribuye entre la calle y el jardín, ocupados en el rodaje de un comercial de alguna bebida. Al Director y los técnicos se agregan cuatro parejas de actores/modelos que parecen tener entre 25 y 30 años, todos con trajes de baño. Los que no están en escena esperan con abrigos puestos. El día es agradable pero la temporada todavía corresponde a agosto o septiembre. La maquilladora está retocando a una de las intérpretes. Se ensaya un plano de parejas bailando y bebiendo de copas decoradas. Luces encendidas, pantallas desplegadas; el Director de Fotografía mide, el 1º Ayudante de Cámara ajusta a la orden:

DIRECTOR DE FOTOGRAFÍA

Cinco-seis y un tercio.

ASISTENTE DE DIRECCIÓN

Silencio, por favor

DIRECTOR

¿Sonido?

SONIDISTA

Anda

Sobre la respuesta inicia Play-Back de tema bailable.

DIRECTOR

Acción

Los intérpretes bailan, beben, se muestran seductores y despreocupados.

DIRECTOR

Cámara

CAMARÓGRAFO

Marque

El pizarrero golpea la pizarra y sale de delante de cuadro velozmente.

ESC.2 – DETRÁS DE LA CASA PRINCIPAL – EXTERIOR / DÍA

Haciendo cuentas sentadas ante una mesa de jardín, cerca de la piscina, trabajan la Jefa de Producción, a quien llaman LA RUSA (entre 30 y 35 años), con su Asistente CECILIA (alrededor de 23 años). Están ordenando tickets y facturas, con planillas, dos calculadoras y abrochadora. Visten ropa cómoda y chalecos con bolsillos, tal como otros compañeros de trabajo. Sobre la mesa también hay lapiceros, un atado de cigarrillos, un teléfono celular. Ambas portan intercomunicadores en la cabeza.

CECILIA

No me termino de acostumbrar, cada vez que filmamos en una casa de estas pienso que tienen más de club que de vivienda.

RUSA

Cierto... Esta tiene algo particular... ¿Te fijaste que hay un gallinero?

CECILIA (Incrédula)

¿Dormiste bien? ¡Imposible!

RUSA (Segura)

Hay uno, detrás de la pileta.

CECILIA (Suspicaz)

Me estás tomando el pelo.

La RUSA la mira por arriba de los anteojos mientras prende un cigarrillo y la estimula con la expresión a que vaya a confirmar la existencia del gallinero.

CECILIA

Estás inventando... (Desconfiando) ¿En serio?

RUSA (Divertida)

Por supuesto, entre la pileta y la cancha de tenis.

CECILIA encuentra fácilmente lo que busca. El gallinero es una construcción sencilla, modesta. Se ven unas pocas gallinas picoteando y unos patos. CECILIA elige posiciones que incluyan referencias de la cancha o la piscina y toma unas fotografías con su celular.

ESC.3 – ESCRITORIO CAROL – INTERIOR / DÍA

CAROL, la dueña de casa, está trabajando con su computadora. Es una mujer de aproximadamente treinta y siete años, delgada, deportiva, tostada por el sol. Toma café y fuma, concentrada en su actividad. La acompañan un perro de buen tamaño, de raza, dos medianos sin ningún pedigree y una gata común y corriente.

Un par de golpecitos en la puerta.

CAROL (Sin dejar lo que está haciendo)

Adelante.

Por la puerta que entorna asoma la RUSA.

RUSA

¿Molesto?

CAROL

No, no, por favor. ¿Todo en orden?

RUSA

Espléndido.

Contesta mientras entra, con CECILIA pegada a sus talones.

RUSA

Necesitamos hacerte una pregunta. Disculpanos, los de cine somos unos curiosos insoportables. Decime Carol, ¿cómo es que tenés un gallinero?

CAROL suelta la carcajada.

CAROL

¡Por fin alguien pregunta! Por mis hijas. No sé a quién salieron, pero desde chiquitas que andan a los abrazos con cualquier bicho. Resulta que cuando iban al jardín de infantes un día las llevaron de excursión a una granja. Volvieron con tal excitación que no podía hacerlas dormir. Al día siguiente anduvieron pegadas al jardinero como estampillas. Yo pensé que querían ayudarlo, pero resultó que a la semana las encontré jugando con dos gallinas en el fondo: lo habían convencido de que les trajera de regalo. “Tendría que habernos consultado primero, Florencio”, le dije; él estaba un poco asustado y repetía: “Pero es que las chicas querían, señora...”.

INSERT 1 EN ESC.3 – GALLINERO – EXTERIOR / ATARDECER

ANA INÉS y ANA LUZ, mellizas de cinco años, ayudan a FLORENCIO a preparar el gallinero. Cada una saca una gallina de la caja y las acomodan sobre la paja.

CAROL (en Off)

¿Qué podíamos hacer? Construimos un cobertizo en el lugar que eligieron las nenas, ese fue el acuerdo para que no se empecinasen en llevarlas a dormir con ellas.

ESC.3 (CONTINUACIÓN) – ESCRITORIO CAROL – INTERIOR / DÍA

CAROL

Porque a este grandote (señala al perro) lo trajimos justo antes de que nacieran, estaban acostumbradas, crecieron juntos. La novedad eran las plumas...

RUSA

Pero hay más de dos gallinas, y hay patos.

CAROL

Y un gallo. ¿No lo vieron? Es un poco cobarde, la verdad. Lo que pasó fue que una cosa trajo la otra, que si ponen huevos entonces tienen que tener hijitos. Y “los patos son tan lindos, mami”, y “dale, pa, que hay lugar”... Una y otra vez he intentado restringir al jardinero: “¡Otra vez no, Florencio!”, pero el hombre se desvive por mis hijas. “Es que me lo pidieron las chicas, señora” (imitando a FLORENCIO). Las chicas lo convencen de cualquier cosa. ¡Los patos usan la pileta más que nosotros! También tenemos un cobayo y peces. Desde ya que nos tuvimos que volver vegetarianos... Mi marido hace como si, pero como almuerza afuera...

Por la ventana se ve el movimiento de la filmación. La RUSA chequea por el intercomunicador que todo siga su curso normal, con la gata en brazos. Uno de los perros tiene la cabeza apoyada en la falda de CECILIA que lo acaricia.

CECILIA

¿A estos perros también los trajo el jardinero?

CAROL

No, a este lo encontró un sobrino y mi cuñada lo sacó corriendo. ¿Adónde iba a ir a parar? Lo trajo acá. La cara que tenía, pobre, ese chico pagaría por vivir acá. Y esta entró y decidió quedarse. Como suele decirse, donde caben dos, caben tres, ¿verdad, preciosuras?

CAROL se dirige a los perros como si fueran bebés. Los perros contestan, contentos.

Ladridos.

CAROL

A la gata sí que la trajo Florencio. ¡No saben qué historia vivimos cuando se enfermó la bataraza...!

ESCENA 4 (RACCONTO) – COCINA CAROL – EXTERIOR-INTERIOR / DÍA

ANA INÉS y ANA LUZ entran corriendo a la cocina donde CAROL y una EMPLEADA DOMÉSTICA preparan algo.

ANA INÉS (A los gritos)

¡No habla, mamá, no habla!

ANA LUZ (Casi por llorar)

¡Quiere decirnos algo pero no le sale nada!

ANA INÉS

¡No se mueve!

EMPLEADA DOMÉSTICA (persignándose)

Santa Madre de Dios...

CAROL

¿Quién no habla?

ANA INÉS y ANA LUZ (juntas y atropellándose)

¡Brenda! ¡No quiere comer! ¡No le sale la voz!

CAROL (a la EMPLEADA DOMÉSTICA, en voz baja)

Calma, una gallina. (A las hijas) Vamos a ver.

Salen de la cocina. La EMPLEADA DOMÉSTICA se queda con una mano sobre el corazón.

ESC.5 (RACCONTO) – GALLINERO – INTERIOR / DÍA

CAROL y las nenas en cuclillas, rodeando a la gallina Brenda. Es cierto que abre el pico pero no emite sonido.

ANA LUZ

¿Qué le pasa?

CAROL

No sé. Mañana le preguntamos al veterinario.

ANA INÉS

¿Nos podemos quedar a dormir aquí?

CAROL

¡No! ¡Ni hablar!

CAROL (en Off)

Como se imaginarán, esa noche Brenda durmió en casa.

ESC.6 (RACCONTO) – CALLE, FACHADA VETERINARIA – EXTERIOR / DÍA

CAROL sale de su lujoso automóvil con Brenda bajo el brazo. Les abre la puerta trasera a las mellizas y se dirigen a la veterinaria. La gallina abre el pico pero sigue afónica. Algunos transeúntes miran al grupo, interesados.

ESC.7 (RACCONTO) – HALL VETERINARIA – INTERIOR / DÍA

Siempre con la gallina bajo el brazo CAROL llena un formulario en la recepción. Las nenas están sentadas junto con los que traen a sus mascotas para consulta médica o para baño y peluquería. Las clientas con sus perros de alcurnia observan a CAROL con cierto espanto.

ESC.8 (RACCONTO) – CONSULTORIO VETERINARIA – INTERIOR / DÍA

Las nenas acarician a Brenda que reposa sobre la camilla. El VETERINARIO hojea un libro sobre aves, deteniéndose en algunos párrafos.

VETERINARIO

No puedo diagnosticar con certeza, señora. Tal vez sea algo pasajero, pero también puede ser virósico. Las aves son delicadas, es difícil determinar... En fin, le sugiero que vea a un especialista. El mejor es el Dr. Polosecki, un experto.

CAROL (suspirando)

¿Dónde lo encuentro?

VETERINARIO

En la Facultad de Veterinaria. Nadie sabe tanto, se lo aseguro.

MARÍA LUZ

No quiere comer.

VETERINARIO

Porque no se siente bien.

MARÍA INÉS

Quiere hablar pero no le sale la voz.

El VETERINARIO mira a CAROL, se entienden con la mirada.

VETERINARIO

Vamos a darle un jarabe para la garganta, ¿qué les parece?

Las mellizas aceptan, tranquilizadas. El VETERINARIO sale y regresa con un frasco pequeño con gotero. Le abre el pico a Brenda y deja caer unas gotas de agua.

ESC.9 (RACCONTO) – FACULTAD DE VETERINARIA – INTERIOR / DÍA

CAROL va en busca del médico recomendado. Se cruza con cantidad de estudiantes que la miran. Claro, es raro ver a una señora tan elegante con una gallina bajo el brazo.

CAROL

¿Dónde encuentro al Dr. Polosecky?

ESTUDIANTE

Al final de este pasillo a la derecha, la segunda puerta. ¿La traes para experimentos?

CAROL

¡Noooo!, es que perdió la voz y no tiene hambre.

CAROL golpea la puerta que tiene un cartel que indica “Dr. Gabriel Polosecky”. El DR. POLOSECKY (55) abre la puerta y se encuentra con CAROL, la gallina muda y un grupo de estudiantes que acompañan.

DR. POLOSECKY

¿La Sra. Mc Coy? (Mirando al resto del grupo) Si tuviera el mismo éxito en mis clases la vida me sonreiría... A ver, pasen todos, en una de esas aprenden algo.

ESC.10 (RACCONTO) – OFICINA DOCTOR POLOSECKY – INTERIOR / DÍA

El DR. POLOSECKY trabaja con guantes de cirugía. Mira el termómetro.

DR. POLOSECKY

Tiene bastante fiebre. ¿Hace cuánto que está así?

CAROL

Dos días desde que nos dimos cuenta.

DR. POLOSECKY

¿Las demás aves?

CAROL

Por ahora parece que bien.

DR. POLOSECKY

Hay que hacerle estudios. Hay que asegurarse de que no sea algo serio, señora. Verifique cómo están las demás. Si observa algo particular me llama. A esta la va a tener que dejar acá internada.

CAROL

Por mi no hay problema, doctor, sólo le voy a pedir un favor, por mis nenas.

ESC.11 – ESCRITORIO DE CAROL – INTERIOR / DÍA

La RUSA y CECILIA a las carcajadas, en las manos una foto enmarcada y autografiada donde se ve al DR. POLOSECKY, una media docena de estudiantes de veterinaria y Brenda.

CAROL (también a las risas)

Se salvó, estaba resfriada, pero imagínense que sin la foto en el teléfono no me animaba a volver sin la gallina a casa. ¿Nos tomamos unos mates?

ESC.12 – COCINA CAROL – INTERIOR / DÍA

CAROL, la RUSA, CECILIA y la EMPLEADA DOMÉSTICA tomado mate en la cocina, con los perros que acompañan.

Rumor que viene de afuera.

Entran ANA INÉS y ANA LUZ, ahora de unos diez u once años. Una trae cruzado sobre su torso un lagarto de unos 70 u 80 cm. de largo, la otra le acaricia la cola. Las chicas resplandecen de alegría, seguidas por un grupo de la gente de la filmación (tres técnicos, una actriz y un actor, por ejemplo). Entre estos, distinguiéndose pero procurando no ser visto, FLORENCIO. CECILIA pega un grito y huye hacia el interior de la casa. La EMPLEADA DOMÉSTICA se persigna. La RUSA se adelanta con precaución para ver de cerca.

EMPLEADA DOMÉSTICA

¡Santa madre de dios!

CAROL

¡Otra vez no, Florencio!

FLORENCIO (Como disculpándose, algo lastimero)

Es que me lo pidieron las chicas, señora...

Los perros en guardia, gruñendo de malos modos al reptil recién llegado que no se da por enterado. La cara de CAROL intenta demostrar prescindencia.

Gruñidos, algún ladrido. Rumores del grupo curioso.

CAROL

Esta vez con su padre se las arreglan solas, chicas, esto es un auténtico zoológico, y que quede claro que yo no tengo la menor intención de divorciarme.

Las mellizas ni se inmutan: con unas sonrisas de oreja a oreja, saben que siempre ganan.

CAROL (En Off, resignada)

¿Ya le pusieron nombre?

ANA LUZ

Florencia.

ANA SOL

Florencio.

La RUSA se anima a tocar con un dedo la cabeza del reptil.

RUSA:

¿Cómo saben?

Las niñas contestan a un tiempo, como si fuera lo más obvio del mundo.

ANA LUZ y ANA INÉS

¡Por la cara!

CAROL levanta y baja los brazos, doblegada.

FÍN

***********************

MI TÍO

ESCENA 1 - CALLE DE PUEBLO - EXTERIOR / DÍA

Calle de pueblo en un día primaveral. Los habitantes están en sus ocupaciones. Una VECINA con ruleros y una escoba en las manos conversa con otra que calza botas de goma y moja la vereda con una manguera.

VECINA 1

Mi nieto escribe que le cuesta dormir por el ruido.

VECINA 2

Por lo menos no tiene que viajar hasta la facultad... Fíjese, Catalina, otra vez se le escapó el gato a la Pochi.

Metros más allá POCHI, una niña de ocho o nueve años, al pie de un árbol llama a su mascota, procurando seducirla con unos granitos de comida para gato.

POCHI

Mish, mish, mirá lo que tengo, gatito, tomá gatito...

ESCENA 2 – LOCAL COMERCIAL – INTERIOR / DÍA

Negocio de artículos varios prácticamente armado, sólo quedan unas cajas y algunas herramientas que ubicar. Un joven vestido con mameluco de trabajo está abriendo una caja grande de donde saca enseres para ubicar. Está bloqueando el paso. Viene desde el fondo un muchacho muy parecido, vestido igual.

HERMANO MAYOR

Dejame pasar.

HERMANO MENOR

Enseguida termino.

HERMANO MAYOR

Dijiste lo mismo hace medias hora y seguís en el medio del pasillo.

HERMANO MENOR

Terminé una caja y vos te habías ido, así que abrí otra.

HERMANO MAYOR

¡Me hubieras llamado! ¡Seguro que es la misma y estuviste papando moscas!

HERMANO MENOR

Te hubieras quedado, te dije que enseguida terminaba.

HERMANO MAYOR

¡Tengo que pasar!

HERMANO MENOR

Ya va, che, qué carácter.

HERMANO MAYOR

Un día de estos no llegás a la cena, te juro. ¡¡¡Dejame pasar!!!

ESCENA 3 – TERMINAL DE MICROS DE PUEBLO – INTERIOR / DÍA

Estaciona un micro de larga distancia, comienzan a bajar los pasajeros. El guarda abre el portaequipaje y con un ayudante sacan y entregan a viajeros sus valijas y bártulos. Al transferir un pesado bolso marinero ambos levantan bien alto la mirada, así como las demás personas del grupo. No se ve a la persona que toma el bolso, sí que este es elevado con facilidad.

TÍO (EN OFF)

Gracias, nos vemos.

GUARDA

No sé, capaz que no lo distingo.

Se extiende una carcajada general.

Risas cálidas.

La larga sombra de un individuo se dibuja en piso y paredes, en tanto transeúntes, vendedores y empleados miran hacia arriba a su paso.

ESCENA 4 - CALLE DE PUEBLO - EXTERIOR / DÍA

Los hermanos instalan un cartel en la fachada de su nuevo comercio, parados cada uno en un peldaño a los lados de una misma escalera de madera. El cartel dice: “Ramos Generales Los Dos Hermanos”. El HERMANO MAYOR hace equilibrio cargando el peso mientras el HERMANO MENOR sostiene dificultosamente el otro extremo con una mano mientras que con la otra busca en un bolsillo y mira hacia abajo.

HERMANO MAYOR

¡Dale que esto pesa!

HERMANO MENOR

Se me cayeron los tornillos.

HERMANO MAYOR

¡Siempre te pasa algo! ¡Aguantá el cartel mientras atornillo de mi lado, manitos de manteca!

Doblando la esquina viene un ciclista con ropa de entrenamiento y anteojos oscuros. Se detiene al borde de la vereda que donde conversan VECINA 1 y VECINA 2, mirando hacia arriba, tan admirado que se saca los anteojos como para ver mejor. De esta manera la atención de todas las personas en la calle va mudando de sus actividades a dirigir sus miradas hacia arriba, siguiendo con los ojos algo que pasa, boquiabiertos.

Así es como la VECINA 2 queda con la manguera apuntando hacia el cielo y el agua cae duchando al ciclista que, sentado sobre su medio de transporte, sigue con la mirada hacia arriba sin prestar atención a que se está mojando.

HERMANO MAYOR Y HERMANO MENOR se quedan inmóviles en la escalera siguiendo con la vista algo que pasa a la altura de sus ojos. HERMANO MENOR atina a articular un saludo, levantando la mano.

HERMANO MENOR

... Hola ...

Esto provoca la acción simultánea de que el cartel a medio colocar se empieza a venir hacia la escalera, la que a su vez se mueve peligrosamente. Un largo brazo aparece y sujeta la escalera, ayudando a sus usuarios a recuperar el equilibrio.

Una camioneta cargada se detiene con suministros para el nuevo negocio. El trabajador que viene en la caja junto con la mercadería saltan para ayudar pero mirando hacia arriba. El conductor asoma estirando el cuello, asombrado.

Dos manos masculinas muy grandes toman a un gato joven de entre el follaje de un árbol y entregan el animalito a POCHI.

Junto con el sonido ambiente y algún maullido se oye:

HERMANO MAYOR (EN OFF)

¡Dale, loco, atornillá de una vez que nos vamos a romper el alma!

La POCHI recibe a su gato agradeciendo con una sonrisa tímida, mirando hacia lo alto.

POCHI (Como disculpándose)

Siempre se escapa.

Una manaza desciende y acaricia la cabeza del gato.

Los hermanos siguen colocando el cartel.

HERMANO MENOR

¿La pico de loro la tenés vos?

HERMANO MAYOR

¿Me estás cargando?

El HERMANO MENOR rescata la herramienta de algún lugar en la pared.

HERMANO MENOR

Ah, no, la había dejado ahí, mirá vos...

HERMANO MAYOR

¿Y para qué la querés, eh? ¡Atornillá de una vez o te juro que te mato!

HERMANO MENOR

Qué carácter, viejo, te va a dar una úlcera.

ESCENA 5 – DORMITORIO - INTERIOR / NOCHE

Se abre una puerta y entran de puntillas unos pies de chico. La habitación tiene una ventana abierta por donde entra el resplandor de una noche clara. Otra luz tenue viene del pasillo, ahora que la puerta está abierta. Los pies están calzados con zapatillas y se ven en las piernas una media deportiva subida y otra caída. Los pies paran al lado de la cama y uno se arrima a medirse contra unas zapatillas enormes, por lo menos número 50. Sobre la cama un hombre joven, el TÍO, duerme, ligeramente tapado con una sábana que no alcanza para cubrirlo. Sobresalen de la cama unas largas piernas musculosas que se apoyan en dos banquetas que prolongan el mueble. Se alcanza a ver un bolso marinero medio lleno y algo de su contenido sobre una silla. Del respaldo de esta penden unas prendas enormes.

El SOBRINO – niño de alrededor de 9 o 10 años - se agacha y mira a cámara, con una pelota de básquet en la mano, anunciando en voz baja y muy contento.

SOBRINO

¡Mi tío llegó de visita!

ESCENA 6 –CANCHA DE BASQUET – INTERIOR (o EXTERIOR) / DÍA

El SOBRINO, y sus amigas y amigos - un grupo de diez chicos de entre 8 y 11 años, entre ellos la POCHI - juegan en el club del pueblo con el TÍO. Algunos adultos se divierten observando alrededor de la cancha. El juego trata de ver quien puede sacarle la pelota al TÍO, de modo que juegan en parejas, uno subido a los hombros del otro. El SOBRINO y POCHI conspiran. Salen resueltos de la cancha.

El TÍO es un jugador experto. Luce sus habilidades, hace como que les va a dar la pelota y la escamotea como un mago. Cada vez que lanza, encesta, sin importar la distancia ni las posiciones: de frente, de espaldas o de costado.

ESCENA 7 – BAR DEL CLUB – INTERIOR / DÍA

POCHI y el SOOBRINO entran al bar del club, transpirados, y con decisión se llevan cada uno un taburete alto de los que están a la vera de la barra, mientras le dicen al hombre que detrás de esta está trabajando.

POCHI

En un rato se las traemos, don Jaime.

SOBRINO

No se preocupe, don Jaime.

A don Jaime no le preocupa, hace un gesto de aceptación con la mano y sigue en lo suyo.

ESCENA 8 –CANCHA DE BASQUET – INTERIOR (o EXTERIOR) / DÍA

Un petiso está colgado de la cintura del TÍO que avanza a largas zancadas, arrastrando de panza por el piso a dos chiquilinas que pretenden pararlo tomándolo por los pies. Ya no le importa a nadie el básquet, el juego es otro. Los espectadores se divierten mucho, hay uno sacando fotos con una cámara y otro con un teléfono celular. Un tercero graba con una cámara de video no muy moderna. Una bonita muchacha ataja un pelotazo y se lo devuelve muy bien al TÍO, que le hace una reverencia. La chica es aplaudida por el público presente. Ella saluda con gracia pero con las mejillas enrojecidas por el cruce de miradas con el TÍO.

El SOBRINO y POCHI vienen desde el bar con las banquetas altas, entran a la cancha, las colocan delante del aro y se paran arriba para defenderlo. Así y todo la altura del TÍO supera cómodamente los “obstáculos”. Sobrándolos lanza una pelota que pasa por arriba y entre ambos, encesta y como en un movimiento continuo alza a POCHI y a su SOBRINO, llevándoselos como a paquetes sobre cada hombro. Eso basta para que la chiquillada lo rodee reclamando ser elevados también.

Así es que el TÍO termina subiendo a sus hombros a distintos chicos desde la línea de lanzamiento, y estos se turnan para lanzar la pelota desde esa altura. En un momento en el que el TÍO está bajando de sus hombros a un chico encaramando a otro, mira hacia la cámara que lo enfoca desde abajo y comenta, risueño.

TÍO

Me están demoliendo.

En todo momento se escuchan risas, pelotazos y las voces superpuestas de los chicos:¡Me toca a mí! ¡Pasámela! ¡Ahora yo!”

Corte sin cambio de decorado. Parado al lado, llegándole hasta el muslo, el SOBRINO marca en la pierna del TÍO la altura de su cabeza con una lapicera, y a continuación se dirige a la cámara, presumiendo:

SOBRINO

¡Me falta poco!

La mano del TÍO aparece desde arriba y le revuelve el cabello.

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